Los de Furia, revista socio histórico cultural, quizá una expresión radial de lo que representa para cada uno de sus integrantes un quehacer cotidiano cargado de búsquedas de transformaciones, de avances sociales, de mejorar la equidad.
Los de Furia persigue como objetivo general la construcción de un sentir nacional y no nacionalista, popular, a través de un diálogo radial que incluye, necesita y tiene en cuenta siempre a un otro, oyente, activo protagonista de esta realidad que nos toca transitar.
Pensando a la cultura como el reflejo de un pueblo en una época, determinado y posibilitado por la misma, construyéndose día a día en todos los rincones y por todos los actores y con multiplicidad de expresiones a partir de los distintos lenguajes que conforman a la comunicación humana. Pero pensando justamente a esa comunicación como el cruce de sentires; de posturas ideológicas desde las más abstractas hasta las más palpables que se traducen en decisiones, acciones; como una necesidad de encontrarse, encontrarnos en lo que queremos decir, en lo que otros quieren decir y no siempre encuentran lugar, comunicación como un proceso que se construye aquí y ahora pero que se encuentra atravesado por nuestras vivencias e historias subjetivas y colectivas.
Nos asumimos como comunicadores populares, con una mirada sustentada en opiniones personales no ajenas de posturas partidarias e ideológicas, que varían entre sí y que se enriquecen en esa heterogeneidad, buscando que la palabra sea movilizadora de debates necesarios, ejerciendo los derechos fundamentales de expresión e intercambio en una sociedad donde pareciera que los medios avanzaron tanto y continúan haciéndolo un tanto alejados de la gente, de las personas que diariamente viven con sus pares enfrentando las dificultades propias de la vida y de la coyuntura y donde pensar lo que nos sucede termina siendo la tarea de unos pocos. Por esto es que intentamos a través de una revista que combina investigaciones periodísticas, entrevistas, comentarios e invitaciones de lecturas, información acerca de la vida cultural del lugar dando amplia participación de aquellas manifestaciones artísticas que no son las que aparecen en los grandes medios, resignificar nuestro papel como hacedores de una cultura y una historia que nos pertenece a todos.
Buscando un lenguaje que llegue a quienes se mueven en el silencio y ello no por su elección, difundiendo y promoviendo procesos de organización que busquen la democratización de los hechos culturales, ampliando la participación de los sectores populares, recopilando testimonios que dan muestra de acciones comunitarias en busca de una transformación de la realidad. Instalando en la agenda mediática sucesos, opiniones, necesidades, urgencias, comentarios que por no ser los propios de los dueños de grandes monopolios no salen a la luz o lo hacen de manera periférica.
Pero sobre todo, intentando desterrar esta nueva concepción de participación ficticia en la que las personas movilizadas por el acceso a las nuevas tecnologías dejan de lado el encuentro con el vecino, con el pariente, con el amigo, con el que está en la vereda de enfrente. Para que la comunicación sea eso, un cruce tan urgente como ancestral de sentir que para estar vivos debemos vivir.